El cliente presenta la necesidad de dar cubierta a un espacio de juego dentro de un ámbito escolar marcado por la existencia de un solar escalonado.
Ante tal contexto se plantea un volumen icónico, atractivo desde los diferentes puntos de vista a los que se encuentra sometido, mediante una estructura mixta de pilares de hormigón y vigas de madera capaz de salvar los 35 metros de luz necesarios.
La estructura se recubre con una fachada de chapas metálicas perforadas y lacadas que tamizan la luz entrante en el nuevo espacio, creando unos efectos lumínicos agradables y suaves con el fin de crear un lugar abierto y habitable a la vez que se convierte en un referente del colegio visible desde todos los puntos cercanos al solar.
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